Santiago de las Vegas


el centro de instrucción y recreo


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Breve historia de una antigua institución: 

El Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las Vegas

 

Autora:   Concepción Díaz Marrero

Santiago de las Vegas, Cuba

Abril del 2006

 

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            A mis bisabuelos José Fabián Marrero, fundador del Centro de Instrucción y Recreo; y Carlos del Amo, fundador y miembro de su primera directiva

            A mi abuelo Ramón Marrero Llorens, tesorero durante más de 20 años, Presidente y Socio de Honor de esa institución

            A todos los santiagueros que amaron y trabajaron por el C.I.R., donde quiera que estén.

 

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“Todo lo que se refiere al ayer glorioso estimula y conforta. 

De él emergen grandes enseñanzas. 

Todo lo que nos hace recordar dignas actitudes de los hombres de otros tiempos, 

loables empeños de aquéllos que nos precedieron en la lucha, 

levanta el espíritu y vigoriza el esfuerzo de los que procuran mejorar la obra de sus antepasados…”

 Alfredo Díaz: Glorioso aniversario. Revista del C.I.R.. pp. 12-13, feb. de 1929

 

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Querido lector: 

Esta breve pero importante obra es solo un resumen de una historia más amplia y detallada del Centro de Instrucción y Recreo que con mucho amor está escribiendo Concepción Díaz Marrero en Santiago de las Vegas. Todos esperamos ansiosos el fruto final de su laudable esfuerzo. 

 

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Introducción

Es nuestro objetivo mostrar de forma breve, la historia de una antigua asociación: el Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las Vegas, tomando como base una minuciosa investigación histórica que desde hace más de dos años realiza la autora acerca de esta institución, fundada en 1882, por un numeroso grupo de santiagueros en su mayoría tabaqueros, entre los que se destaca su primer presidente, Enrique Roig de San Martín.

A lo largo de su existencia (1882-1960) este centro jugó un importante papel en el desarrollo socio cultural de la localidad y fue ejemplo de la íntima fraternidad existente en aquel Santiago pequeño y modesto, fragua espiritual donde se forjaron y brillaron tantos hombres de bien.

Antecedentes

Finalizada la Guerra de los Diez Años, la sociedad cubana comenzó un lento proceso de recuperación de los estragos ocasionados por tan dilatada y heroica contienda.

El gobierno colonial implantó entonces un grupo de medidas y reformas, que favorecieron la constitución de asociaciones políticas, así como la fundación de instituciones o sociedades de recreo formadas en su mayoría por cubanos, cuyos principales objetivos se centraban en el progreso social, político y económico de la Isla, al propio tiempo que propiciaban el desarrollo de la cultura y las artes.

En la localidad de Santiago de las Vegas estas medidas originaron el establecimiento de varias instituciones, entre ellas la Logia Masónica Unión de Santiago No. 60 ( de 1880 a 1888), que recibió desde sus inicios el repudio de los elementos más reaccionarios de aquella época, pues estaba integrada en su mayoría, por cubanos progresistas de ideas liberales.

Un año antes, - en 1879 – había sido fundado oficialmente el Centro “La Gloria”, integrado por ciudadanos de la raza negra. A este local acudían los asociados con el ánimo de distraerse y expansionarse, efectuando bailes y veladas culturales a las que asistían, en ocasiones, destacados oradores de la Capital.

Por ese entonces los cubanos blancos de ese territorio solo podían encontrar algún esparcimiento en el Casino Español, sociedad fundada en 1870 por peninsulares. Dada su condición de centro eminentemente español, en sus salones se expresaban ideas que la mayoría de las veces herían los sentimientos patrióticos de los cubanos. Esto motivó que en reiteradas ocasiones un grupo de cubanos blancos solicitaran a la directiva de “La Gloria” el préstamo de sus salones para organizar bailes y otras reuniones culturales, hecho que despertaba la hostilidad de los elementos españoles más recalcitrantes, que no soportaban la confraternidad existente entre los santiagueros (1)

Surge así la idea de fundar una nueva institución, modesta pero digna, abierta a todos los amantes del derecho, la libertad y la justicia, tanto para los nacidos en la Isla, como para las personas de buena voluntad venidas de otras tierras.

Fundación del Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las Vegas (C.I.R.)

Dos relevantes personalidades que se destacan en la historia de nuestra Patria, jugaron un papel decisivo en la fundación de esta institución: Enrique Roig de San Martín, figura clave en el desarrollo del movimiento obrero cubano, precursor del socialismo científico en Cuba, y el Dr. Fermín Valdés Domínguez, médico y destacado luchador por la independencia de nuestro país, vindicador de los estudiantes de medicina fusilados en 1871, conocido también por ser el hermano de dolor e ideales de José Martí, su “amigo del alma”. En aquel momento ambos residían en Santiago de las Vegas, donde iniciaron una gran amistad que solo la prematura muerte de Roig pudo tronchar.

Según refiere el destacado historiador y periodista santiaguero “Panchito” Montoto fue el luchador por la causa de la independencia Federico Agüero, avecindado por aquel entonces en la localidad quien expuso a Roig la idea de crear un nuevo centro con determinadas características.

Desde las páginas del diario local “El Faro”, editado por el periodista y poeta Serafín Costales, Roig de San Martín expuso y defendió con entusiasmo el nuevo proyecto ante todos los santiagueros. Amigos y personas de tendencia progresista acogieron con beneplácito la idea y comenzaron a estudiar la forma de llevarla a cabo.

Al núcleo inicial compuesto por Agüero, Roig, Costales y Valdés Domínguez, pronto se incorporaron otros, como el sacerdote progresista Manuel de Jesús Doval, el Lic. José Fina Mauri, el Dr. Eligio María Palma y un grupo de entusiastas jóvenes. El grupo fue creciendo, agrupando en un ideal común, a profesionales, intelectuales, pequeños comerciantes, artesanos y obreros en su mayoría tabaqueros.

Los esfuerzos realizados por aquel grupo de cubanos, en unión de algunos bravos y honrados españoles, cristalizaron en una hermosa realidad la mañana del 5 de febrero de 1882. Ese día fue inaugurado el Centro de Instrucción y Recreo.

Desde una tribuna adornada con flores, el primer presidente, Roig de San Martín se dirigió a la numerosa concurrencia. En la primera fila de los invitados se encontraba la delegación del Centro “La Gloria” que tanto había colaborado para llevar a vías de hecho la naciente institución.

Comenzó Roig diciendo: “Cubanos, hoy cinco de febrero de mil ochocientos ochenta y dos el Centro de Instrucción y Recreo, casa de cubanos … casa de obreros, abre sus puertas…” . Luego del discurso inaugural, se ofreció un brindis y en la noche para solemnizar la ocasión se celebró un baile. La humildad de la vieja casona – piso de madera, lámparas de petróleo, patio techado con pencas de guano - no impidió que los asistentes se sintieran tan felices como en un palacio.

Desde entonces los colores de la nueva institución: azul turquí, rojo, y blanco presidieron todas las actividades. Días antes había sido constituida la primera directiva electa que juró perder la vida antes que amilanarse antes que amilanarse frente a la magnitud y a la responsabilidad de la obra emprendida. La Presidencia, como dijimos antes fue ocupada por Roig de San Martín, fungían además como miembros de la directiva, el Dr. Valdés Domínguez, el Lic. Fina Mauri, el abogado José Filomeno González y los señores Pedro Lima, José María Pérez, Carlos del Amo, Manuel Hernández, Rafael Bravo, Manuel Morera, Juan Díaz Muro, Juan Garbalosa, Pedro Díaz Lazo, Carlos Cayro y Modesto Morales. Como Secretario, Félix León.

Años más tarde a la muerte de Roig, el Dr. Valdés Domínguez escribió un artículo en el periódico Patria, publicado en New York, el 21 de febrero de 1894, titulado “Un hermano”, donde expresaba:

“… Aún recuerda Santiago de las Vegas como pudo levantar el “Centro”.

Todos dieron su óbolo; ese templo del saber y la virtud se debe únicamente

al esfuerzo de los obreros, de los pobres, de los cubanos en su mayoría

tabaqueros. Todos llevaban su ofrenda y a la vez trabajaban como albañiles,

carpinteros, pintores. En aquella patriótica obra, todos pusieron sus manos,

por eso no podré olvidar las tardes que al lado de Enrique Roig gozaba viendo

todos los prodigios que realizaba la unión sincera de los hombres dignos,

cuando los dirige una voluntad que sabe ser honrada, y que en todos encuentra

apoyo por el prestigio de sus actos…”

El 1ro. de Mayo de 1882 se constituyó la Sección de Ciencias y Literatura, presidida por el francés Carlos Cayro, actuando como secretario de la misma el Dr. Valdés Domínguez. El intenso trabajo desplegado por esta sección permitió realizar una labor cultural muy fecunda dentro de la población. Las ciencias y las letras florecieron a través de charlas, conferencias, y veladas culturales, donde se hallaba siempre presente la idea política, “…domeñando la rusticidad en que vivíamos y transformándonos en un pueblo culto…” (2)

La segunda sección creada fue la de Instrucción, el 6 de mayo de 1886, presidida por el Sr. Juan Orovio Estevez. Su principal objetivo se centraba en resolver dos grandes problemas que afectaban a la sociedad de entonces: la baja calidad de la enseñanza primaria en las escuelas municipales y el gran número de adultos analfabetos existente en la comunidad, ambas situaciones producidas por el estado de abandono en que se encontraba la educación pública en la Cuba colonial.

Meses más tarde, el 14 de noviembre del propio año 1886, fue creada la Escuela Laíca para hembras y varones que llegó a contar en sus aulas con más de 500 niños. Las escuelas públicas quedaron prácticamente vacías. Dos años después, el 14 de noviembre de 1888, fue inaugurada la Escuela Nocturna para Adultos, obra de sublime amor al prójimo donde reconocidas figuras de la localidad impartían clases, sin que mediara interés monetario alguno.

Otra sección surgida en los primeros años fue la Sección de Declamación, que trabajó intensamente tanto en Santiago de las Vegas, como en otras poblaciones cercanas, adquiriendo gran popularidad por la calidad y variedad de las obras representadas. Uno de sus miembros más destacados, fue Teodoro Cabrera Alfonso, quien escribió y dirigió gran número de estas obras (3). La recaudación de esta sección constituía la principal entrada de fondos con que contaba la institución.

Desde aquellos lejanos tiempos los santiagueros se interesaban por los deportes, sobre todo el béisbol. Fue precisamente en el transcurso de una reunión celebrada en el “Centro” que se organizó el primer equipo santiaguero, al que nombraron Cuba BBC, hecho ocurrido el 24 de junio de 1889. Aunque el equipo no representaba a la institución, se le consideraba como tal, ya que casi la totalidad de sus integrantes pertenecían a ella. El principal propulsor de esta idea fue el entonces joven estudiante de medicina, Martín Marrero, quien con grandes sacrificios logró convertir al equipo - en una de las más potentes máquinas beisboleras del país – según señalaban los cronistas de la época (4).

El clima de aparente tranquilidad que se vivía en la localidad se vio perturbado por un doloroso suceso que se produjo el 5 de agosto de 1888. Hecho que trascendió el tiempo convirtiéndose en una efeméride luctuosa para la institución y para todo el pueblo.

La tarde que ocurrieron los hechos un grupo de jóvenes asociados se dirigía hacia el Liceo de Bejucal para asistir a un baile. Elementos reaccionarios españoles habían manifestado su oposición a ese acto de confraternidad entre cubanos y amenazaron con impedir la asistencia de los santiagueros. Los jóvenes no se amedrentaron y subieron al vehículo que los llevaría. A poco más de un kilómetro del punto de partida se produjo una nutrida descarga de fusilería procedente de las malezas que se encontraban al borde del camino. Un joven resultó muerto (5) y varios heridos, pero nadie pensó en detenerse; el vehículo tirado por caballos solo se detuvo a la puerta del local del liceo, donde los heridos fueron atendidos.

El suceso despertó la indignación y la repulsa de toda la población. Los culpables no recibieron ningún castigo. Dado el clima político reinante, el pueblo de Santiago de las Vegas fue tomado militarmente. La repercusión de los acontecimientos fue de tal magnitud que incluso la prensa española reflejo el hecho.

Otro acontecimiento de trascendencia política ocurrido en el Centro de Instrucción y Recreo fue la proclamación de la inocencia de los ocho estudiantes de medicina fusilados en 1871. Los salones de la institución sirvieron de marco a este acto, presidido por el Dr. Fermín Valdés Domínguez. En el zaguán de la casona fueron colocados los retratos de los estudiantes con un cartel donde se leía la palabra INOCENTES, para que pudiera ser visto desde la calle. Como era de esperar esta actividad provocó iracundas protestas por parte de los voluntarios más intransigentes, y de la prensa reaccionaria.

Con el deterioro de la situación política y económica se fue incrementando la corriente migratoria de la localidad, cuya principal fuente de trabajo se hallaba en la manufactura del tabaco. El cierre de varios centros y la prohibición de que los cubanos accedieran a cargos administrativos mejor remunerados dentro de esta industria, provocó el éxodo de muchos obreros tabacaleros hacia el sur de la Florida, fundamentalmente a los territorios de Cayo Hueso y Tampa, con la esperanza de encontrar su sustento y el de sus familias en las factorías de tabaco existentes en esas ciudades. Otros grupos de santiagueros llegaron hasta Jacksonville, New York y Washington.

El Centro de Instrucción y Recreo pasaba por un período de languidez e inseguridad que se acentuó con el inicio de la Guerra de 1895. Ante el avance incontenible de de las huestes libertadoras Santiago de las Vegas fue convertido prácticamente en un gran cuartel militar. Sus calles, portales y edificaciones de mayor importancia fueron ocupadas por fuerzas militares, entre ellas, por supuesto, la vieja casona del “Centro”

Antes de entregar el local y previo acuerdo de ambas partes, una de las habitaciones fue sellada, quedando dentro parte del mobiliario y toda la documentación histórica y administrativa. Poco tiempo después la habitación fue abierta y saqueada, el archivo histórico y los documentos administrativos fueron quemados o lanzados a la calle.

Terminaba así la primera etapa de esta institución, la de los ideales patrióticos de independencia. Recesaba sus actividades obligada por las circunstancias, pero no moría, pues su espíritu seguía vivo en el corazón de todos sus asociados, sin importar donde estuvieran: en Santiago de las Vegas, en tierras lejanas, en la manigua insurrecta….

Los “centristas” y la Guerra del 95

Al llegar a tierras floridanas la mayoría de los asociados del “C.I.R” se integró con renovado patriotismo a los diferentes clubes revolucionarios existentes, otros miembros llegaron a fundarlos. Varios patriotas santiagueros fueron también miembros de la Convención Cubana. Algunos socios fundadores de la institución gozaron de la amistad de nuestro José Martí, y así consta en sus Obras Completas, donde esa amistad ha quedado reflejada con sus propias palabras. De todos es conocido su “amigo del alma”- Fermín Valdés Domínguez- pero también aparecen otros nombres: Ramón Rivero Rivero, Ramón Rivera Monteressi, el Dr. Eligio María Palma y el Dr. Martín Marrero.

Entre los “centristas” que marcharon a otras tierras se encontraba también el padre Manuel de Jesús Doval, quien fundó en México varios clubes revolucionarios.

Dentro del grupo de valientes “centristas” que se destacaron en la lucha armada en los campos cubanos, tenemos además del Dr. Valdés Domínguez y del Dr. Martín Marrero y su hermano José, a otros patriotas santiagueros, entre ellos, el Coronel Antonio Estenoz, el Coronel Dionisio Arencibia, el Comandante Ignacio Castro, el Capitán Néstor Sardiñas, los hermanos Rico, los hermanos Fernández Chaqueto, Arturo Cobo, Felipe Pita y tantos otros que harían interminable esta lista.

Muchos de los que quedaron en Santiago de las Vegas se agruparon en los clubes secretos existentes en la localidad, que ayudaban con alimentos y medicinas a los insurrectos, fundamentalmente a los integrantes del Regimiento Santiago de las Vegas, liderado por el bravo Coronel Juan Delgado.

Fin de la guerra, inicio de una nueva época

Con el fin de la guerra comienza una nueva época para la institución. El 11 de diciembre de 1898 se reunió un grupo de antiguos asociados del Centro de Instrucción y Recreo, después de hacer público un llamado a la juventud de Santiago de las Vegas, con el propósito de emprender la restauración del local social que había permanecido ocupado, hasta ese momento, por diversas tropas españolas (6).

Hacia allí se dirigió el grupo portando una bandera cubana, que tenía como asta una rústica caña brava. Al abrir las puertas, encontraron un espectáculo dantesco. Todo estaba en ruinas; los pisos de madera pulida habían sido arrancados en su mayor parte, así como los marcos, las puertas y las ventanas interiores. El escenario, el falso techo y todo tipo de mobiliario había desaparecido. Los cuadros y archivos también habían sido utilizados para hacer fuego. Las paredes y el techo desconchados, y ahumados, las cortinas hechas jirones, y dentro del local incontables metros de desechos malolientes de todo tipo. Solo los más optimistas pensaron en medio de aquel caos, que el edificio pudiera llegar a restaurarse.

Como en los tiempos fundacionales, una vez recaudados los exiguos fondos imprescindibles para comenzar la obra, se inició el ir y venir de asociados, limpiando, resanando, pintando. Muchos de ellos realizaban las más disímiles labores, al concluir su jornada de trabajo.

Muy grande fue también el aporte de las mujeres santiagueras, algunas de ellas llevaron sus máquinas de coser para el local social. Este grupo de damas organizó bailes, tómbolas, certámenes de simpatía, y otras iniciativas con el fin de recaudar algún dinero, tarea nada fácil, si tenemos en cuenta la situación de pobreza extrema existente en el país.

Y el “Centro” salió adelante… más tarde con el advenimiento de la lastrada República llegaron los tormentosos períodos de las luchas políticas con sus pasiones y miserias, pero el C.I.R. cruzó por ellas, “sin manchar sus alas”, pues al frente de sus destinos tuvo siempre hombres de buena voluntad, comprensivos y de espíritu conciliador.

Durante esta etapa, dada la composición social de la institución, integrada mayormente por obreros tabacaleros, la casa social se consideraba también como círculo de trabajadores, donde se discutía cualquier problema laboral del colectivo, se celebraban sus actos culturales y las llamadas “funciones de beneficio” para recaudar fondos destinados a un determinado fin. Todos colaboraban ya fueran obreros o no.

Uno de los ejemplos de las conquistas logradas por los trabajadores en esa etapa fue el derecho a permanecer en la institución, sin realizar pago alguno, en el caso de los asociados que hubieran perdido su trabajo o se encontraran enfermos, imposibilitados de trabajar.

En las postrimerías del año 1913 se instaló el cinematógrafo, en el local de la sociedad.

A pesar de haber tenido que hipotecar la vieja casona en varias ocasiones, la deuda había sido saldada, por lo que en 1914, se reedificó el local social, dotándolo de una hermosa fachada . En 1916, se acometió la tarea de construir un cine-teatro digno del flamante edificio social, teatro que llegó a ser uno de los más elegantes y amplios, situados fuera de la ciudad capital.

Dos importantes acontecimientos ocurrieron en el “Centro” durante 1920: la visita del célebre escritor y poeta español Federico García Lorca, y la celebración por primera vez en Cuba del “Día de las Madres”. La idea había surgido ese propio año, dentro de una de las Tertulias Literarias que se efectuaban en la institución (7).

En 1921 comenzó a publicarse la Revista del C.I.R., la cual continuó editándose de forma irregular, hasta 1960, publicación que contribuyó, en especial, al desarrollo y divulgación de la cultura santiaguera, y que constituye en la actualidad, el testimonio más valioso de la trayectoria de esta institución (8).

Como resultado de las luchas de los gremios de torcedores, en 1927 abrió sus puertas, el Centro Obrero, primera sociedad dirigida por un sindicado obrero en Santiago de las Vegas, se cerraba así una etapa de la vida del Centro de Instrucción y Recreo, dando paso a otra, plena de intensa lucha y sacrificio por la independencia económica de la institución.

Hacia el pleno desarrollo de la institución

A pesar de que el ciclón de 1926 causó graves daños al inmueble, gracias al esfuerzo de un grupo de asociados, pudieron realizarse las reparaciones pertinentes. Llegado el año 1930 comenzó a elaborarse el proyecto de construcción de una segunda planta y una terraza, instalándose además en el teatro, los equipos de Vitaphon y Movieton, que permitieron disfrutar por primera vez de la maravilla del cine sonoro en Santiago de las Vegas.

En 1928 el C.I.R. acude al llamado del Centro “La Gloria” que transitaba por un período de profunda crisis. Desde la Revista del C.I.R. se realizó un llamado al pueblo de Santiago de las Vegas, para impedir que la antigua institución pereciera…se realizaron varias funciones de beneficio en el cine-teatro del “Centro”, y con la ayuda de todos “La Gloria” siguió adelante.

En 1932, surge el Club Atlético Santiago, esta sociedad comenzó a administrar posteriormente otro cine en desgarradora competencia, que llegó a comprometer seriamente el futuro de ambas instituciones. Después de un triste período en que se quebrantó la unidad de los santiagueros, se llegó a un fraternal entendimiento que redundó en beneficio de ambos centros.

Desde su fundación, el “C.I.R.” había contado con el apoyo y entusiasmo de la mujer santiaguera. Así también en los duros días posteriores a la guerra del 95, cuando la casa social estaba en ruinas, colaboró activamente en la recaudación de fondos para el arreglo de la misma, creándose en ese momento un Comité de Damas, que durante muchos años se mantuvo trabajando. En 1934 se produce una importante modificación en los estatutos de la institución al introducir un nuevo artículo donde se reconocía el derecho de la mujer a pertenecer como asociada, teniendo los mismos deberes y derechos que los asociados masculinos. De esta forma el Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las Vegas se colocaba a la vanguardia de las asociaciones, por ser la primera institución cubana de su tipo que reconocía ese derecho a la mujer.

En 1936, respondiendo a la creciente necesidad de superación de los escolares santiagueros, se funda bajo el patrocinio del C.I.R. la primera Escuela Primaria Superior que funcionó en el municipio (9), teniendo como profesores a destacados educadores y otras personalidades de la comunidad, entre ellos el Dr. Juan Tomás Roig, quien dirigió la escuela durante varios años, además de impartir clases en la misma. Estos profesores realizaban su trabajo sin percibir remuneración alguna, en horas extra-laborales.

Durante la década del treinta numerosas personalidades visitaron el Centro de Instrucción y Recreo, algunas de ellas impartiendo conferencias. Una de las visitas más esperadas fue la del gran ajedrecista José Raúl Capablanca, que visitó el C.I.R. en 1937. El ajedrez fue un deporte muy practicado en los salones de la sociedad, tanto fue así que llegó a constituirse una Sección de Ajedrez.

Entre las actividades y sucesos más destacados de la década de los cuarenta, tenemos la inauguración, en 1947 de la primera Feria del Libro en Santiago de las Vegas, organizada por la Biblioteca “Fermín Valdés Domínguez”, biblioteca perteneciente a la Sección de Cultura del C.I.R., (abierta al público en general desde 1946). Al año siguiente, 1948, la propia Sección de Cultura organizó la primera Feria de Industrias Locales del Municipio Santiago de las Vegas.

En el mes de mayo del propio año, se funda el Movimiento Juvenil Centrista, con el propósito de lograr rectificaciones necesarias para el desarrollo de la institución, acorde a los nuevos tiempos. Se autorizó la reforma total del reglamento vigente que limitaba las justas aspiraciones de la juventud, cumpliendo entonces un amplio programa de realizaciones sociales.

El año 1949 fue muy importante para la historia de Santiago de las Vegas. En el mes de mayo, todo el pueblo celebró el bicentenario de la fundación del primer Cabildo. Los festejos se realizaron durante tres días. El Centro de Instrucción y Recreo fue una de las instituciones que organizó dichas fiestas, y fue sede de muchas actividades. En sus salones se efectuaron veladas culturales, representaciones teatrales y bailes. El Presidente de la República en aquel entonces, Dr. Carlos Prío Socarrás, su esposa y otras altas autoridades participaron en los festejos y fueron recibidos también en la institución.

Ese propio año se inició la construcción de un nuevo local social alternativo que incluía un amplio patio de deportes. Por ese entonces se practicaba con gran entusiasmo el volley –ball, deporte en que llegó a destacarse la institución. Las obras se inauguraron en 1950.

Durante la década del cincuenta se destacaron las múltiples actividades realizadas en 1952 para honrar la memoria del Coronel Juan Delgado, entre ellas, la inauguración del hermoso obelisco colocado en los terrenos del Mausoleo del Cacahual, a iniciativas del C.I.R., con la cooperación de las alcaldías de Santiago de las Vegas y Bejucal, el cual fue inaugurado el 7 de diciembre de 1952. A lo largo de 1953, “Año del Centenario del Natalicio de José Martí” se desarrollaron varios actos de importancia, en las fechas más relevantes de su corta y fructífera vida.

A partir de 1954, el “Centro” realizó una fuerte campaña con el fin de lograr la creación de un Instituto de Segunda Enseñanza en el Municipio. En 1955 se planteó también la idea de crear la llamada “Universidad Libre”, pero como era de esperar teniendo en cuenta el régimen imperante, ambas iniciativas no recibieron el respaldo necesario por parte de las autoridades competentes. La institución no podía asumir esa responsabilidad sin ayuda oficial.

En 1955 se iniciaron las gestiones para un ambicioso proyecto: la construcción de un nuevo cine-teatro, a la altura de los más modernos de la Capital, al que llamarían Cinecentro. Con ese fin se comenzó a trabajar intensamente, para recaudar en el menor tiempo posible la mayor cantidad de dinero que permitiera iniciar la obra. La situación política del país se fue deteriorando cada vez más, y las ganancias de la sociedad disminuyeron ostensiblemente. A partir de 1956, ya no se realizaban bailes, y la asistencia al cine era escasa, el pueblo no se encontraba en condiciones de asistir a fiestas, ni celebraciones.

Con el triunfo revolucionario del 1ro. de enero de 1959, la institución pareció cobrar nuevos bríos, la alegría de aquellos inolvidables días se reflejaba en toda la sociedad. Las actividades realizadas fueron incontables y se volvió a retomar la idea del Cinecentro.

ULTIMOS TIEMPOS DE LA INSTITUCIÓN

En 1961 se produjo la intervención de las sociedades de recreo, desgraciadamente, todas corrieron la misma suerte. El Centro de Instrucción y Recreo, no fue creado para satisfacer la vanidad de los burgueses ni para alegrar sus ratos de ocio, sin embargo, personas desconocedoras de su historia y tradición penetraron en el edificio social y echaron a la calle la colección de retratos de los antiguos presidentes y posteriormente los quemaron. Solo algunos documentos administrativos fueron llevados al museo, la mayoría desapareció. Mejor suerte corrieron los libros pues en su mayoría fueron entregados a la Biblioteca “Mas Luz”. Las tarjas y trofeos acumulados a través de los años, que se encontraban en una gran vitrina a la entrada de uno de los salones, fueron colocados en un jeep para ser trasladados, según la persona que los recogió, al Ministerio de Bienes Malversados.

La JUCEI Municipal asumió la administración del local donde se encontraba el cine-teatro. La hermosa fachada construida en 1916 fue destruida y en su lugar, con el ánimo de “modernizar” el cine se construyó una monolítica marquesina.

Lo más triste de todo fue la muerte de esta instalación. La exhibición de películas continuó hasta finales de la década de los sesenta, comenzaron a confrontarse problemas con los equipos y se optó por la solución más fácil: el cine cerró sus puertas. El teatro no volvió a funcionar. Ya para ese entonces el cine había pasado para el ICAIC. Un tiempo después recogieron el lunetario. Posteriormente, en el local vacío funcionó, durante varios años, una academia de Gimnasia Rítmica para niñas. Después se cerró definitivamente.

El tiempo, la lluvia y el total abandono en que se hallaba sumido, hicieron lo suyo. El techo comenzó a desplomarse, la rígida marquesina también… ya en los años noventa sin autorización de ningún tipo, algunas personas penetraron al local en busca de los bellos mosaicos del piso, de ladrillos y de otros materiales recuperables, una de ellas murió aplastada al producirse un derrumbe. Se dio la orden de demoler todo el edificio. Entonces solo quedó la tierra como testigo.

El local alternativo situado en la calle 11 (inaugurado en 1950), fue convertido en Casa de Cultura, (fue una de las primeras establecidas en el país), en esta primera etapa se celebraron allí, exposiciones de Artes Plásticas, conferencias, recitales, conciertos de música clásica y popular, y en ocasiones obras teatrales. También funcionó una pequeña escuela de música. Durante 1962 se estableció un Círculo Social con el nombre de “Enrique Roig de San Martín”.

De 1963 a 1966 volvió a radicar allí la Casa de Cultura, en 1967 al trasladarse esta institución para el antiguo edificio del Ayuntamiento Municipal, se le entregó el edificio a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), con el fin de que fuera utilizada para actividades recreativas y políticas de esa organización (1967 a 1976). A partir de ese año se convirtió de nuevo en Círculo Social, con el nombre de Centro de Instrucción y Recreo; años más tarde tomó el nombre de Sociedad Liceo de Santiago de las Vegas.

Conclusiones

El Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las Vegas contribuyó en gran medida, durante varias décadas, al desarrollo socio-cultural de la localidad. Fue centro de enseñanza y de esparcimiento para varias generaciones de santiagueros, que consideraban esta institución como su segunda casa.

Grandes personalidades nacionales y locales formaron parte de su historia. La mayoría de los visitantes que llegaban a Santiago de las Vegas, pasaban por sus salones, ya que el “Centro” se había convertido en orgullo de la localidad.

El C.I.R. contribuyó a fomentar los sentimientos patrióticos del pueblo ya que todas las efemérides patrióticas nacionales, y locales se conmemoraban en sus salones, así como aquellas propias de la institución. En muchas ocasiones estas celebraciones se extendían a parques, monumentos, y otras instalaciones de la comunidad.

Desde el siglo XIX se ofrecían en el teatro, comedias, dramas y obras del género vernáculo, representadas por artistas de la localidad, así como también por compañías extranjeras (especialmente españolas) que incluían, en ocasiones, la presentación de zarzuelas y operetas.

El cine “Popular”, fundado en 1913, brindaba la oportunidad a los santiagueros de ver las películas aún antes de ser estrenadas en la Capital, por un convenio especial existente con varias casas distribuidoras

Los tradicionales bailes celebrados en el “Centro” se caracterizaban por el clima de tranquilidad y respeto que en ellos reinaba, a el Centro de pesar de la gran cantidad de personas que asistían a los mismos. Ninguna de las personas entrevistadas recuerda haber presenciado una reyerta. Se garantizaba el transporte de ida y vuelta al final del baile, para los pueblos vecinos (Bejucal, Güira de Melena, Quivicán y San Antonio de los Baños), así como para La Víbora y el Parque Central.

Durante su larga vida el “C.I.R.” siempre estuvo regido por una Junta Directiva, integrada por el Presidente, el Vicepresidente, un Secretario, un Tesorero General y un Contador Social, así como un número variable de vocales. Las secciones variaron a lo largo de su historia, en su etapa final tenía cuatro: Sección de Recreo y Adorno, Sección de Deportes, Sección de Ajedrez y Sección de Cultura. También constaba de una Secretaría de Actas y Correspondencia, y una Comisión Administradora del Cine-Teatro Popular.

Para resumir podemos decir que el Centro de Instrucción y Recreo fue una asociación que siempre se mantuvo al servicio de la comunidad, atenta a su progreso y consciente del papel histórico que le tocó representar.

CITAS Y NOTAS

En ocasión de celebrarse un baile en “La Gloria”, con el fin de recaudar fondos para el nuevo centro de los cubanos, se presentó un grupo de rabiosos voluntarios que dispararon una nutrida descarga de fusilería a consecuencia de lo cual resultaron heridos y atropellados varios de los asistentes. Rodríguez de la Cerda, A.: Antaño y hogaño. Revista del C.I.R. 7:8, Agosto de 1928.

Teodoro Cabrera Alfonso fue un importante intelectual santiaguero que trabajó también como Ayudante Botánico en la Estación Agronómica de Santiago de las Vegas. Fue filósofo, escritor y poeta. Como homenaje a su obra a partir de 1979 comenzó a celebrarse un concurso literario con carácter provincial, que lleva su nombre.

(4) Anónimo: El Equipo Cuba. Revista del C.I.R. p.28, 5 de feb.1928

(5) El joven que resultó muerto era hijo del Presidente del Casino Español de la localidad, y se encontraba en el vehículo casualmente, pues iba a visitar a su novia que residía en Bejucal

(6) Primero fue ocupado por un destacamento de la Guardia Civil y después por el Batallón de Cazadores de Arapiles.

(7) La propuesta fue realizada por el periodista e historiador Francisco (Panchito) Montoto y secundada por todos los asistentes.

La Revista del C.I.R. se publicó en diversas etapas o épocas: regularmente,de 1921 a 1923; de 1928 a 1931; de 1937 a 1938; y de forma irregular de 1954 a 1960. Se publicaron también tres números extraordinarios: en 1935, 1936 y 1953

Posteriormente, en 1944 el Ministerio de Educación se hizo cargo de la escuela.

Bibliografía

Fuentes Primarias

1.- Casasús J. E. : La Emigración cubana y la independencia de la Patria. Ed. Lex, La Habana, 1953

2.- Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las Vegas: Reglamento. Imp. Mikleff, Santiago de las Vegas, 1926

3.- Fina García, F.: Historia de Santiago de las Vegas. Ed. Antena, Santiago de las Vegas, 2 t. 1954

4.- González Ramos, E.: El Coronel Juan Delgado y el Regimiento Santiago de las Vegas. Imp. del PCC, 1977

5.- Gravier, G.: Enrique Roig de San Martín o el fundador. La Habana. Imp. Martí, 1942

6.- Simón Perez-Rolo, M.: Martí en Santiago de las Vegas, Oficina del Programa Martiano. La Habana, 2000

7.- _____________ : Santiago de las Vegas, 300 años de Historia. Impresión artesanal,Santiago de las Vegas, 2000

Otras fuentes

Hemeroteca Municipal. Biblioteca Municipal “Más Luz” de Santiago de las Vegas. Revisión de la colección de las publicaciones santiagueras Revista del C.I.R. y Antorcha

Fondos del Museo Histórico Municipal. Santiago de las Vegas

Testimonios orales de los historiadores santiagueros, Helio Orovio, Azucena Estrada, Nuris Campos , Jorge Brito, y del Dr. Marat Simón Pérez- Rolo

Sr. Ismael Balido

Dr. Juan García Roura

Archivo personal de Ramón Marrero Llorens (1890-1983) Tesorero del C.I.R. por más de 20 años, Presidente Social 1930-1931 y Socio de Honor de la institución.